Profilaxis atb limpieza
UCI DE TRAUMA Y EMERGENCIAS |
PROTOCOLO/ PROCEDIMIENTO LIMPIEZA DE HERIDAS Y PROFILAXIS ANTIMICROBIANA EN LA ATENCIÓN INICIAL AL TRAUMA |
VERSIÓN |
||
|
Fecha publicación: Fecha prevista actualización: Autores: Laura López García Cristina Holgado García Leonore Suarez Saenz Laura Llanos Torres |
||||
|
Hoja 1 de 4 |
||||
|
OBJETIVOS |
||||
|
||||
|
CRITERIOS DE INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN (quién) |
||||
|
||||
|
JUSTIFICACIÓN (por qué) |
||||
|
Las lesiones músculo-esqueléticas (heridas y fracturas abiertas) son muy frecuentes en el paciente politraumatizado, y en general van a ser identificadas durante la valoración secundaria. Pese a que el manejo definitivo de las mismas no se lleva a cabo durante la atención inicial, la limpieza de heridas contaminadas y fracturas abiertas, así como la profilaxis antimicrobiana sí ha de realizarse de manera urgente. |
||||
|
DESARROLLO (qué y cómo) |
||||
La exploración digital (al igual que cualquier tipo de manipulación de la herida) en el box de atención inicial está desaconsejada. Únicamente ha de realizarse cuando se trata de una fractura abierta o cuando en el lecho de la herida haya suciedad visible que impide ver el alcance de la lesión o las estructuras adyacentes dañadas.
En el caso de sangrados activos, evisceraciones, presencia de torniquetes o amputación, no retiraremos los vendajes o coberturas hasta su valoración en pruebas de imagen o en quirófano si es preciso, para favorecer la hemostasia y evitar aumentar el sangrado.
2.1 Fracturas abiertas Todo paciente con una fractura abierta (de cualquier grado) debe recibir profilaxis antibiótica intravenosa lo antes posible. Su administración más allá de las 3 horas desde el trauma aumenta el riesgo de infección. El antibiótico y la posología dependerá del tipo de fractura según la clasificación de Gustilo y Anderson:
** En pacientes alérgicos a betalactámicos se puede utilizar vancomicina 1g iv cada 12 horas o clindamicina 900 mg iv cada 8 horas. 2.2 Heridas La profilaxis antibiótica no está indicada de forma sistemática en las heridas (por ejemplo, en las laceraciones simples no sería necesario), pero existen algunos factores relacionados con la herida o con el huésped que pueden aumentar el riesgo de infección:
En estos casos, se podrá valorar la profilaxis antibiótica con amoxicilina-clavulánico 1g/200 mg cada 8 horas durante 48 horas. En pacientes alérgicos se puede emplear clindamicina 900 mg iv cada 8 horas. 3. Profilaxis antitetánica La primovacunación frente a tétanos (y difteria) en España se realiza con una pauta de 3 dosis. La administración de 5 dosis asegura una protección duradera a lo largo de la vida. No se recomienda actualmente administrar dosis de recuerdo cada 10 años. La profilaxis post-exposición ante heridas potencialmente tetanígenas consta de:
Clásicamente se han considerado heridas potencialmente tetanígenas: heridas o quemaduras con un importante grado de tejido desvitalizado, herida punzante (particularmente donde ha habido contacto con suelo o estiércol), las contaminadas con cuerpo extraño, mordeduras, lesiones por congelación y lesiones por aplastamiento. Todas las fracturas abiertas se consideran también potencialmente tetanígenas. Sin embargo, hay estudios que demuestran que las características de la herida no se relacionan de forma clara con la probabilidad de tétanos, y que incluso heridas menores pueden producirlo. Por lo tanto, está recomendada la administración de la inmunoglobulina antitetánica en aquellos pacientes con heridas traumáticas de cualquier tipo cuyo historial de vacunación sea incompleto o desconocido. La dosis estándar es 500 UI im dosis única. No es necesario administrar la vacuna antitetánica durante la atención inicial, ya que no va a proteger al paciente frente a las heridas actuales. Se recomienda indagar en el estado vacunal del paciente a posteriori, y actualizar o iniciar la pauta en caso de que fuera necesario. Si la vacuna se administra durante la atención inicial, deberá hacerse en un lugar diferente a donde se administró la inmunoglobulina. |
||||
Anexo 1: Clasificación de las fracturas abiertas de Gustilo (Gustilo y Anderson, 1976; Gustilo et al, 1984) y relación con antibioterapia en box de atención inicial.
|
||||
|
BIBLIOGRAFÍA |
||||
|
||||

