Introducción
Durante la atención inicial del paciente con enfermedad
traumática, la evolución clínica puede ser rápidamente cambiante, lo que
hace imprescindible garantizar una resucitación adecuada mediante el
establecimiento de al menos dos accesos venosos periféricos.
Sin embargo, en situaciones de inestabilidad clínica, la
canalización de vías periféricas puede resultar dificultosa,
especialmente cuando se requiere la administración urgente de drogas
vasoactivas, hemocomponentes o hemoderivados. En estos casos, debe
valorarse la necesidad de un acceso venoso central, en función del tipo
y localización de las lesiones traumáticas del paciente.
Asimismo, puede ser necesario instaurar una monitorización
hemodinámica invasiva a través de una arterial central femoral, lo que
permite evaluar con mayor precisión la situación clínica, guiar de forma
más eficaz la resucitación inicial y considerar, si está indicado, la
colocación de un dispositivo temporal como puente a la implementación de
un REBOA.
Además, en casos de estabilidad clínica, pero con presencia de
lesiones asociadas —como fracturas en extremidades superiores— puede
haber dificultad para obtener accesos venosos periféricos, lo que
justifica la preferencia por accesos centrales.
Por todo ello, este protocolo tiene como objetivo definir las
indicaciones, vías de acceso y material necesario para asegurar una
adecuada canalización venosa en el contexto del paciente
traumático.
Indicaciones y tipo de acceso
Indicaciones 
Tipo y lugar de acceso
ACCESO VENOSO: Catéter subclavio derecho de
elección

ACCESO ARTERIAL

Preparación de material, canalización y recambio de
dispositivos
Antes de la canalización, se debe realizar una limpieza
exhaustiva de la zona con clorhexidina alcohólica y preparar el material
correspondiente, descrito en los Anexos 1, 2 y 3, en función del tipo de
dispositivo a colocar.
En pacientes hemodinámicamente estables, la colocación del
catéter se realizará de forma electiva, siendo de primera elección un
catéter venoso central (CVC) subclavio de tres luces. El procedimiento
debe llevarse a cabo siguiendo estrictamente las medidas de asepsia
establecidas por el proyecto Bacteriemia Zero.
En situaciones urgentes o emergentes, una vez estabilizado el
paciente, se recomienda valorar el recambio precoz del catéter venoso
central dentro de las primeras 24–48 horas, utilizando para su nueva
colocación las medidas de prevención del proyecto Bacteriemia
Zero.
Asimismo, se deberá proceder a la retirada de las vías venosas
canalizadas en el medio prehospitalario dentro de las primeras 24 horas
desde su inserción.
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